22 de junio de 2014

"Para siempre es mucho tiempo"

"Para siempre es mucho tiempo"
Siempre me ha gustado esa frase, olvidándome del "A veces, tan sólo un segundo" que viene después. Para mi, para siempre es mucho tiempo aunque me den cierto miedo los finales. Quizás resulte contradictorio, pero por algo introduje la palabra "caos" en el nombre de mi blog.
A veces suceden cosas a tu alrededor que te hacen pensar. Ayer fui invitada a la boda del hijo de unos amigos de mis padres. El chico sólo tiene dos años más que yo, es decir, 25, y cuando éramos pequeños fuimos novios hasta que yo le conté que tenía otro novio - ya veis, siempre he creído en eso de que la transparencia es primordial en una relación-y ha decidido comprometerse a estar con una chica "hasta que la muerte les separe". Y no es que me parezca mal, en absoluto. Lo que pasa es que recientemente se ha casado mucha gente que conozco y he conocido a mucha gente casada. Y no hablo de amigos más mayores que yo (que supongo que en ese caso no me extrañaría tanto, pero casi todos los "más de 30" con los que me relaciono están solteros) sino de gente "de mi edad".
El matrimonio es algo que ni siquiera me planteo, por eso de que para siempre es mucho tiempo. Y aunque por supuesto me parece respetable, admirable, elogiable y muchas más palabras terminadas en -able, no puedo evitar encontrarle pegas al acto en si. Aún recuerdo el capítulo de Compañeros en el que uno de los personajes dice que el matrimonio se inventó cuando la esperanza de vida era de 60 años y aunque es cierto que el tema papeles puede venir muy bien en según qué circunstancias casarse excesivamente joven me parece una locura a la par que innecesario teniendo en cuenta que puedes compartir tu vida con otra persona sin necesidad de firmar tu futuro (y sí, todos sabemos que existe el divorcio pero yo lo veo un poco como el aborto, que puedes recurrir a él pero sólo si es estrictamente necesario y es mejor utilizar métodos anticonceptivos y no planteártelo hasta que estés en llamas).
Por otro lado, me he dado cuenta de que no me gusta lo más mínimo que las personas con las que no siento cierta confianza, feeling, llámadlocómoqueráis me traten con cariño, utilicen apelativos moñas o me hagan gestos amigables. Es algo que no sé muy bien cómo llevar. No puedo sonreír o ser simpática si no me sale, pero también entiendo que cuando alguien te da dos besos o te pregunta con cierto interés qué tal tu mañana no tiene ninguna mala intención y no es correcto contestar de manera borde, así que debido a que soy excesivamente transparente intento no dar opción a los abracitos y agarramientos por parte de ese grupo de personas que son, sin duda, mucho más "lovelys" que yo. Hablando de abrazos y sentimientos, y dado que últimamente utilizo esto para contar mi vida, me apetece contaros que mi gatita Arizona se murió hace aproximadamente un mes. Últimamente y al haber terminado los exámenes he visto y hablado con personas con las que hacía tiempo que no lo hacía, y he vuelto a contar lo de mi gata varias veces. Si no lo hice en su momento fue porque no me apetecía escribir un comunicado contándolo ni llamar uno a uno a todos mis contactos. El motivo no he podido averiguarlo ya que las pruebas eran caras, y tampoco he querido darle más vueltas. El veterinario me ha dicho que seguramente tuvo alguna enfermedad y la verdad es que la cosa fue "de la noche a la mañana", literalmente. Me han preguntado que si lloré, y la pregunta y su correspondiente respuesta me han hecho reflexionar. Sí, claro que lloré, no soy tan fría, ni tan fuerte, ni tan extraña. Supongo que como a toda persona me afecta la muerte de mi mascota.  Y no me da miedo reconocerlo. Quizás hace unos años no habría sido capaz de hacerlo. Tampoco quiero tener más gatos. Por un lado influye el hecho de que dado que no voy a dedicarle mucho tiempo, pero también el miedo que me da encariñarme con algo y perderlo después. Supongo que tengo que seguir acostumbrándome a decir adiós. Por mucho que me sepa la teoría echar de menos me da tanto miedo como no hacerlo.
Y sí, he llegado al final y me he dado cuenta de que esta no es una entrada del tipo a las que estáis acostumbrados, pero uno de los motivos por los que dejé de escribir es porque ya no necesito tanto ni tan a menudo sangrar en letras. Así que supongo que próximamente escriba también así, como muchos de los blogs que me gusta leer, contando las cosas que me apetezca contar. Porque si tengo una filosofía de vida es que uno tiene que hacer las cosas cuando las siente y cómo las siente. Y si no las sientes, no las haces. Y punto. Y yo hoy sentía que quería escribir esta entrada.


PD. Este fin de semana fui a un concierto de "The offspring". Realmente era un festival en el que cantaban más grupos menos conocidos, por lo que casi todo el mundo que pagó la entrada iba a ver a Offspring. Lógico. El caso que Izal también actuaba, y dado que me gustan mucho era una de las pocas que casi lloraba mientras todos a mi alrededor deseaban que terminasen para escuchar a "los grandes". El caso es que me han dejado con muchas ganas de volver a verles en el Low Cost. Después yo también disfruté como una enana escuchando el Smash y Americana.