3 de mayo de 2015

Desangramiento 24.

A veces me gustarían muchas cosas que no. Yo que sé. Decirle a algunos sentimientos que les echo de menos, que no sé por qué cojones se han ido, que no entiendo de desangrarme si no llego a entenderme después. Pedirles a mis palabras que me vuelvan a ayudar, que me salven cuando me acerco al peligro de derrumbe. Ser capaz de volver a apreciar lo bien que sabe a veces el suelo, pero es que yo ya sólo quiero estar en el cielo. Las cosas que se dicen no sirven de nada si no se demuestran. Lo entendí perfectamente cuando me repitieron veinte veces "tú eres mi prioridad", y yo no me sentía ni la mitad de la mitad de la mitad; tampoco sirve de nada que algo exista si no crees en ello. Que puede haber muchos Dioses ahí en el cielo y muchos futuros mejores, pero sin esperanza ya me diréis.
No sé muy bien qué es lo que he perdido, no sé nada. No sé que quiero ni qué espero, ni a dónde quiero ir. No sé ya qué esperan, ni qué quieren, ni si yo quiero lo mismo. No sé dónde quiero estar ni con quien. Ni siquiera sé si quiero algo o sólo me importa vivir. Que me busquen y que no me encuentren, que me encuentren sin buscarme, que no haga falta ninguna de las dos cosas porque estoy. Y yo qué sé.

- Esta no es una entrada críptica. El cripticismo soy yo. ¿He olvidado todo? ¿Nunca he sabido nada? Venga, en serio. Aprieta los dientes e intenta con todas tus fuerzas algo. Cualquier cosa. Pero mantén las ganas -



(Al final va a ser que me voy a quedar porque tampoco sé si quieren que vaya a dónde pensaba ir. Ni si quiero ir. Algún día me mudaré de aquí o quizás no. Mientras tanto...)