31 de enero de 2012

Cierra los ojos...

...y vuelve a sentir.
Vuelve a sentir el tacto de mi piel de gallina cada vez que me tocas,
Vuelve a sentir mi respiración acariciando tu pecho,
Vuelve a sentir mis labios rozando cada centímetro de tu vientre.
Mi lengua bailando con la tuya,
Vuelve a sentir mis dientes, destrozando tus pezones,
El latido de mi corazón incapaz de disimular que te quiere con locura.

29 de enero de 2012

¿Sabes...?

¿Sabes cuál es nuestro problema? Que solo sabemos conjugarnos en pasado o en futuro. No tenemos presente. Tú tienes demasiados miedos y yo.... yo ya no creo en nada.

28 de enero de 2012

Algo que no sabría nombrar.

Puede que sea complicado de entender si antes no intento explicar un montón de cosas que quizás sí habría explicado en mi blog cuando era privado pero que jamás explicaría ahora que es público, pero yo en eso del amor tengo los conceptos diferentes a los de casi todas las personas que conozco.
Puede que pienses que estoy equivocada, y que todo el mundo necesita a alguien a su lado para ser feliz. Pero yo busco algo más. Yo no quiero simplemente afecto, cariño, necesidad... no. Yo quiero locura, pasión. Yo entiendo el amor como una obligación, como algo que aparece y no puedes dejar a un lado. Porque moriría una parte de ti, porque morirías tú con esa parte. Y no acepto puntos intermedios. No me gustan los sentimientos de mentira. Esos que, por algún motivo inesperado, se rompen. O rompen para no romperse, que es peor. No quiero nada a medias.
Pero también es cierto que a veces necesito un abrazo. Que a veces no soy tan fría. Que a veces pienso, y pienso, y pienso... pienso en que querías que te consiguiese la luna, las estrellas, el sol, las nubes, el arcoiris... la galaxia. Y lo habría conseguido, claro que lo habría hecho. Pero ni siquiera me prometiste que te quedarías allí, conmigo. Ni siquiera eso. ¿Alguna vez piensas en ello? ¿Alguna vez piensas antes de juzgar? ¿Alguna vez me visualizas como un ser humano?.
Sí. Sé que en el fondo es mi culpa. Que yo soy la chica de piedra y hielo, la que nunca llora, la que no suele sentir. La que consigue dejar a un lado todo aquello que puede hacerle daño. La que toma decisiones y jamás se arrepiente de nada. Admitiría que cualquier otra persona del mundo me juzgase como tú sueles hacer. Cualquiera menos tú. Porque tú sabes que todo eso no es más que una fachada. Porque tú me has visto morir de dolor, de humillación, de culpabilidad. Y al segundo me has matado de amor.

27 de enero de 2012

Quizás estas no sean las palabras más bonitas que te hayan escrito. Pero sí las más sinceras.

Me gustaría poder asegurarte algo. Decirte que esto que siento es todo el amor que puedo llegar a sentir. Pero la verdad es que hay demasiadas cosas que no sé. No sé si alguna vez serás capaz de regalarme uno de mis mejores orgasmos. No sé si siempre tendré fuerzas para no tirar nunca la toalla. No sé si puedo darte todo lo que necesitas. Ni siquiera tengo claro que pueda hacerte feliz. Sin embargo hay otras cosas que sí sé. Sé que fuiste tú quien hizo que pensase en alguien antes que en mi misma. Sé que lloré por ti hasta que no me quedaban lágrimas en el cuerpo. Sé que daría cualquier cosa con tal de verte sonreír. Que necesito tus abrazos ochocientas veces al día y que echo de menos esos momentos en los que tu boca roza mi cuello, en los que mis ojos se reflejan en los tuyos. Quizás estas no sean las palabras más bonitas que te hayan escrito. Pero te aseguro que sí son las más sinceras.

25 de enero de 2012

Cosas que quiero (Y quizás no consiga)

Me gustaría creer que puedo querer de tal forma que sea suficiente. Me gustaría creer en los finales felices. Me gustaría creer que los momentos que no saben a nada terminarán sabiendo a mucho. Me gustaría creer que los sueños se hacen realidad porque cuando uno desea algo con el corazón, si de verdad es con el corazón, se hace realidad. Pero lo cierto es que no creo en ninguna de esas cosas. Pienso, por el contrario, que existe una posibilidad entre millones de posibilidades de que las cosas salgan como queremos que salgan. Pienso que llegado el día en que nuestros caminos dejen de ser un plural para convertirse en uno solo que recorreremos de la mano, quizás las cosas no sean tan perfectas, quizás no pueda darte lo que tú quieres que te de. Pienso que, quizás, no tengamos nuestro final, y todo siga sabiendo a nada y las cosas pasen de importar a no importar y así sucesivamente, y busque ingredientes de ti en diferentes personas sin llegar a conseguir jamás la receta completa. Azar. Al final el futuro es un dado y nunca sabemos cuántos puntos vamos a obtener. Después de todo esto, me encantaría poder no pensar tanto. Pero es que no sé hacerlo. A mi siempre me han enseñado que hay que darle vueltas a la cabeza. Me inyectaron en el cerebro que cada uno debe asumir el peso de sus decisiones. Y ahora no puedo evitar ver el tiempo pasar buscando conclusiones que jamás conseguiré encontrar.

23 de enero de 2012

Quiero que existas...

Sueño con ese día en que toques mi espalda, empezando por un masaje suave que se convierta en arañazos, que me haga sangrar. Que beses con delicadeza mi boca para finalmente conseguir que se desgarre poco a poco. Que acaricies mi cuello con tu lengua hasta que se convierta en un mordisco infernal y que me ates a ti de un modo que no pueda soltarme de esas cuerdas nunca, nunca jamás. Quiero que seas dueño de mis mejores orgasmos, morir de amor y de placer, gritar hasta desfallecer. Quiero que existas. Y que sigas existiendo después de una primera noche todas las noches de mi vida...

22 de enero de 2012

Ñ=8

Tú y tu forma de hacer que mandase a la mierda mi modo de pensar. Tú y tu maldita entropía. Esa manera de convertir el miedo a necesitar, el miedo a sentir en justo lo contrario. En pánico a que esos sentimientos muriesen o nunca pudiesen ser llevados a su punto más alto. El miedo a dejarte de querer sin haberte dado todo el amor que tenía. Tú y esa forma de hacer que el pánico a no estar a la altura se convirtiese en un "intentar estar siempre lo más arriba posible" porque nunca sería demasiado, pero tú siempre lo verías como suficiente.¿Sabes lo que más me gusta de ti? Que no es necesario planificar cada segundo o hacer algo perfecto porque ese tú+yo ya tiene todo lo que necesito para ser feliz, y no importa nada más. Tú ahí, consiguiendo que yo me salga de mi línea y caiga en uno de esos tópicos que tanto detesto, y te diga palabras de esas que dice todo el mundo como que te quiero de un modo que no sé explicar y que no me importan los caminos ni las paradas siempre que el destino seas tú.

21 de enero de 2012

Believe.

- ¿Sabes? Yo lo que tengo claro es que siempre voy a creer en el amor.
- ¿Por qué?
- Porque es lo que siento por ti, ahora. Y aunque el tiempo pase y las cosas cambien, sabré que lo he sentido...

20 de enero de 2012

20 de Enero.

Hoy es uno de los días más tristes del mundo. Uno de esos días de echar de menos hasta la saciedad y de arrepentirte de las cosas que no viste a tiempo, de lo que no supiste sentir a tiempo. De aceptar que a veces las oportunidades se van y desaparece. Hoy es uno de esos días tan tristes que no parece que sean reales. Uno de esos días en los que no lloras porque piensas que solo estás soñando, o que te están gastando una broma. No estaba planeado así. Aún quedaba demasiado tiempo por delante, todo el del mundo. Y de repente desapareciste para siempre. Jamás te pude dar las gracias por haberme querido, por haber demostrado al mundo en general que las segundas oportunidades tienen un sentido, que detrás de una máscara de fuerza y egoísmo se puede encontrar dulzura y afecto. Por haber despertado rabia pero sobre todo amor. Por haberme hecho palpar eso de que uno debe ser con el mundo como realmente es incluso cuando parece que el mundo va en su contra. Porque no te daba miedo nada. Porque jamás te vi débil, ni siquiera cuando te faltaban las fuerzas. Por recuperar la ilusión. Porque hubo tantas cosas que no pudimos apreciar... tantas cosas que quizás ya nunca se sabrán y tantas preguntas que solo tú podías contestar... No sé. Yo no creo en seres supremos, no creo que estés en ningún lugar, pero cuando te fuiste hubo un tiempo que sentía que estabas en todas partes. Un tiempo en el que me daba vergüenza que me vieras odiarme, que vieras herirme, que me vieras morir de humillación. Y ahora en realidad es como si estuvieras aquí. En cada gotita de lluvia, en cada pedacito de mar. Conociendo mundo y nadando libre, como aquellos peces que tanto te gustaba mirar.

La madrugada el 20 de Enero saliendo del tren, me pregunté que sería sin ti el resto de mi vida... y desde entonces te quiero te adoro y te vuelvo a querer...

18 de enero de 2012

Especial.

Hoy te echo de menos. Hoy quiero dormir contigo, necesito dormir contigo, necesito tenerte aquí... necesito intentar demostrarte todas esas cosas que quizás no sepas o que quizás no quieras saber. Necesito explicarte de alguna forma todo eso que las palabras no alcanzan a expresar. Especial. Eres especial. Un término imposible de definir y complicado de entender. Especial a tu manera, como solo tú sabes ser conmigo. ¿Te das cuenta? Que las cosas cambian, que el mundo avanza y que tú no solo me haces sonreír sino que pones patas arriba todos mis esquemas y me haces visitar lugares que ni siquiera sabía que existían. Que cuando estás cerca me sobra hasta la piel. Y haces que incluso me guste como soy. Porque me gusta convertirme de repente en alguien que quiere, en alguien que necesita, en alguien que ríe, en alguien que llora, en alguien que no tiene miedo a sentir porque sabe que no le van a hacer daño... Especial. Y aún no he sido capaz de contarte ni la mitad. Inventemos una escala con potencias de diez, porque sino los números se nos quedarán pequeños.

15 de enero de 2012

¿Quién sabe dónde lloverá mañana?

Creo que me gusta la lluvia, aunque no sabría muy bien explicar por qué. No me gusta como fenómeno meteorológico, sino como sensación. Cuando llueve el "aquí" es un poco más "allí", pero solo un poco. Como si el ayer y el hoy se fusionaran y alcanzasen un equilibrio perfecto. Cuando llueve huele a tierra mojada, y con ese olor vienen ilusiones convertidas en recuerdos, ternura y otros sentimientos. Cuando llueve, en mi cabeza se reproduce la película de una niña con abrigo rojo que no paraba de saltar en los charcos e inevitablemente, sonrío. Y cuando llueve pienso en el ciclo del agua, en todo el recorrido que habrá hecho una de esas gotitas, y en todo lo que le queda por recorrer. Y me siento un poco así, un poco agua. ¿Quién sabe dónde lloverá mañana?

13 de enero de 2012

Hagamos algo especial.

-Eh, ¿Sabes?
-¿Qué?
-Estaba pensando en nosotros.
-¿Y qué pensabas?
-Que... bueno... - Ella se sonrojó. Los labios comenzaron a temblarle y bajó la mirada, avergonzada.
-¡¡¿¿Qué??!!
-Pues que... que tal vez podríamos... ya sabes. Hacer algo algún día.
-¿Algo como qué?
-Pues algo como esos algos que suelen hacer un chico y una chica que se están conociendo. Yo que sé. Ir a cenar, pasear por un parque, comer helado, ver una película...
-Pero, ¿tú no eras esa que odiaba las tradiciones y ese tipo de cosas simples y banales que hace todo el mundo?
-Sí, bueno. Pero si te pidiera en nuestra primera cita que me desnudes, me esposes a la cama con los ojos vendados y me hagas morir de dolor y de placer al mismo tiempo, te asustarías y nada podría funcionar.
Ahora fue él el que bajó la mirada. Y no porque le pareciese un plan descabellado. Sino porque jamás antes se había planteado hacer algo así, pero de sus labios sonaba incluso mejor que todas aquellas cosas que siempre había perseguido en la vida.

12 de enero de 2012

Enamórame

Nunca llegaste a entender que tus besos no sabían a nada. Que hacer el amor era un entretenimiento más. Estabas a mi lado como quien está con un ser inerte. Te estaba utilizando y lo siento. Sé que no estuvo bien. Pero en realidad, no actuaba por maldad. Solo intentaba creer en que ese sentimiento puede encontrarse en cualquier lugar. Y darte una oportunidad, y dármela a mi. Pretendía construir algo palpable. Pero no. Lo cierto es que ocupaste mi tiempo. Pero eso no significa que ocuparas mi corazón.

-Enamórame.
-¿Cómo?
-Que me enamores.
-Sí, sí. Te he entendido pero... ¿Cómo consigo eso?
-No lo sé. Eso lo tienes que averiguar tú...

10 de enero de 2012

Sin ti o contigo.

"Falsedad. Hipocresía. Egoísmo. Envidia. Orgullo. Egocentrismo. Resentimiento. Rabia. Dolor. Debilidad. Impaciencia. Codicia. Mentiras. Odio. Desamor. Soledad. Miedo".Cógelos todos. Mételos en un saquito y tiralo al mar, o mejor quémalos en una hoguera para que desaparezcan del mundo. Sustitúyelos por amor. Échale unas pizquitas de ilusión, polvos de magia. Felicidad, bondad, cariño, creatividad. Dulzura, confianza, afecto. Es el cambio que supone pasar de estar sin ti a estar contigo. Como quien pasa de una habitación sin calefacción a otra con. ¿Crees que no me das nada? Yo creo que no puedes darme más.

8 de enero de 2012

Tú y yo.

Quiero una colección de tus besos. Desde los más cálidos hasta los más fríos. Quiero tus manos tocando mi cuerpo. Quiero un saco interminable de abrazos. Quiero quererte y que me quieras, y quiero que creamos que podemos conseguir lo imposible. Quiero que seas mi regalo de Navidad, de Reyes Magos, de cumpleaños... este y todos los años que me queden de vida. Quiero disfrutar contigo del 1 de enero al 31 de diciembre. Te quiero a ti. ¿Te acuerdas ese día que dijiste que ojalá pudieses recordar lo que sentías para saber que merecía la pena? Mi problema es justo el contrario. Que lo intento (Creeme que lo hago) pero no puedo olvidarlo. En mi corazón están tatuados todos esos sentimientos que construyen al mismo tiempo que destruyen. Estoy atascada en un punto que no puedo querer a nadie que no seas tú. Nuestro problema es que somos conscientes de que tenemos todo el tiempo del mundo. Estamos jugando al ajedrez pero sin reloj. Sé que no me vas a olvidar y sabes que yo tampoco lo voy a hacer, y por eso no movemos ficha. Hagámos algo, cambiémoslo todo. Pongámonos un limite. Digamos que es ahora o nunca. Juguemos a matar. Quiero hacerte el amor y demostrarte (y demostrarme) que esto es sentimiento y todas las demás cosas del mundo no son más que copias baratas que intentan ser pero no son. Solo necesitamos hartarnos de valentía y despojarnos de racionalidad durante unos minutos. Saltar. Y una vez que caigamos al mar, podremos nadar para siempre en un océano infinito, tú y yo.

7 de enero de 2012

Una pizca de caos en un día de tristeza infinita.

Días raros. Días de vacíos inmensos y tristeza infinita. Si no sabemos que existen los monstruos, no pueden darnos miedo. Esa es la parte positiva de ser pequeños. Pero al mismo tiempo, sintiéndonos valientes nos volvemos vulnerables. Por mucho que no los veas, por mucho que no creas en ellos, están ahí.
Está claro. Yo no esperaba que las cosas salieran como salieron. No quería derramar tantas lágrimas. No quería tener la necesidad de construir muros de piedra bajo los que esconder un cuerpo frágil, siempre próximo al peligro de derrumbe. Pero fue así. Daño, dolor y solo querer que deje de doler. Hay varios tipos de golpes. Los que te hacen un pequeño rasguño y los que te matan, y cuando piensas que ya no puedes sentir más, descubres que se te sigue oprimiendo el pecho y los músculos se te desgarran. Y yo sentí ese dolor. Superé mis límites y llegué a no ser consciente de que me estaba ahogando. Y, ¿qué mas da? Es pasado. Lo que pasó, pasó. Desconfías y empiezas a ver las cosas de otra manera. Dejas de creer en la bondad y en sentimientos similares y los "para siempre" empiezan a darte miedo. Miedo, miedo, miedo. Adiós a la valentía y al coraje. Cuando aprendes a perder, descubres que te da miedo poseer algo que después te van a arrebatar. Y vives con más intensidad cada segundo, por si se agotan y desaparecen. Pero no puedes vivir de recuerdos. No puedes dejar que el pasado eclipse al presente y te arrebate el futuro. Estás aquí, asustada, débil, pero deseando vivir. Deseando volver a creer en la magia. Y entonces, con tu armadura, con tu precaución, con ese pasado que hace que seas como eres, vives el hoy y piensas en el mañana. Y te enamoras y luchas porque sea palpable, y haces planes, y miras las estrellas, y recorres un camino de corazones mientras escuchas una melodía y piensas que ese sentimiento siempre estará en "stand by".




*Hacía mucho que no reinaban el caos y las palabras incomprensibles por aquí. Ya tocaba.

4 de enero de 2012

Besa mi cuello.

Besa mi cuello y haz que me olvide de todo este día. Llévate lejos mis inseguridades y haz que me sienta a salvo, de ese modo que tú sabes hacer. Evapora el frío y sustitúyelo por calor. Humano, a ser posible. Quiéreme, y quiéreme mucho y hagamos ese amor palpable. Hazme caricias en la espalda, susurra palabras sin sentido en mi oído. Besa mi cuello. Haz que recuerde que prefiero sentirlo todo a no sentir nada. Convierte cada instante de nuestras vidas en un motivo para recordar. Y sobre todo, haz que entienda que hay cosas que no es necesario entender. El amor, por ejemplo.

3 de enero de 2012

El odio es un sentimiento vivo.

Dicen que del odio al amor hay un paso. Creo que no odio odiar porque cuando odias algo, aún tienes la capacidad de sentir. Odiar significa que aún te importa, que aún tienes esperanza. Odias las cosas que no salieron como esperabas que salieran, odias las decepciones. Contra el odio se puede luchar. Los sentimientos no se crean ni se destruyen: se transforman. Si me odias me estás queriendo un poco, o estás queriendo una parte de mi que quizás no está presente en este preciso instante. En cambio cuando algo te resulta indiferente... eso es lo peor que te puede pasar. Es como rendirse, tirar la toalla, dejar que el adversario gane la batalla sin siquiera pelear. La indiferencia es estar muerto, es cuando el dolor deja de doler, cuando la intensidad con que vives disminuye mueres un poco. El amor ya no es tan dulce, la tristeza ya no es tan triste. De llorar a reír ya no hay una distancia tan grande. Tus posibilidades se reducen. Ya no conoces el infierno, cierto, pero... ¿sabes? Yo viviría allí con tal de poder viajar esporádicamente al paraíso contigo. Como antes. Como siempre hemos hecho.

2 de enero de 2012

Grande. Pequeño.

De pequeños creemos que el mundo es nuestro. Después, mientras crecemos, nos vamos volviendo diminutos ante un universo de posibilidades, ante un conjunto de caminos infinitos para llegar, probablemente, al mismo lugar o a lugares distintos. Pasamos de creer en todo a no creer en nada. Con los Reyes Magos se van el amor y los "para siempre". Nos hacemos expertos y al saber que existen todas las cosas que desconocemos pasamos a ser unos absolutos ignorantes. Entonces es cuando debemos centrarnos no en el mundo, sino en nuestro mundo. Todo lo que me rodea es complejo. Las personas se asocian por intereses diferentes, a veces incomprensibles. Las motivaciones variadas no son asimilables por cualquiera. Y dentro de ese caos de elementos, uno se mira en el espejo y se da cuenta de que pocas veces piensa en los trascendental. De que, en muchas ocasiones para salir a la superficie hay que pisar fondo e impulsarse. De que equivocarse es algo normal cuando de entre esa inmensidad de posibles elecciones quizás solo una sea correcta. Puedes equivocarte muchas veces, todas las que sean necesarias. Pero basta un acierto, el acierto adecuado para que todo esto valga la pena. Los "para siempre" si existen, lo que pasa es que no siempre los vemos. Existen infinitas cosas relativas. El tamaño, la forma, la inteligencia... pero una, solo una, no lo es. Quererte no es relativo. Es una verdad absoluta.