31 de mayo de 2012

Vamos a casarnos.

-¿Qué hacemos hoy?
-Vamos a casarnos.
Y me cogiste de la mano y me vendaste los ojos. Me dijiste que no mirase, pero lo hice. Abriste el armario y cogiste uno de mis vestidos, el de las ocasiones especiales. Volví a cerrarlos y noté el tacto de la tela deslizándose por mi cuerpo, siguiendo la estela de tus dedos. Me llevaste a aquel lugar que aún no sé dónde está. Ante nosotros se abría un mar infinito y la arena me hacía cosquillas en los pies descalzos. En el cielo, las gaviotas dibujaban corazones. Sacaste tu teléfono móvil y pusiste mi lista de reproducción favorita. Cogiste del bolsillo un anillo hecho con flores y me dijiste:
-¿Te quieres casar conmigo, hasta que se nos acaben las ganas?
- Por supuesto- Prometí.
Quizás las ganas se nos acabaron, pero sigo sonriendo cada vez que recuerdo aquel momento, colocado en la estantería donde guardo los momentos que no quiero olvidar.



Love of lesbian.

Yo nunca escribo de grupos. Normalmente, escribo de sentimientos. Pero Love of lesbian casi alcanza esa categoría. Love of lesbian podría definirse como una mezcla entre un orgasmo, amor, felicidad, éxtasis y nostalgia. Vale, y también tristeza. No vayamos a negarlo. No todo iba a ser bueno...
Muchas entradas están llenas de canciones de este grupo de "indie-pop" (porque no vamos a negar que son algo poperillos) catalán. Pop-rock indie según wikipedia, que nunca se equivoca. Podría hablar de sus discos, de sus componentes y de sus fechas de lanzamiento, pero para eso ya hay blogs de música por la red. Así que esta entrada es algo más tirando a "love of lesbian como banda sonora de mi vida" (yo, que soy así de egocéntrica; y sí, como el grupo de facebook). Una vez intentaba explicar a un amigo por qué me gustaba tanto el grupo, y le dije algo así como que "cada canción era un frasquito y al escucharla, sentía las emociones que esa canción me transmitía, viajaba al momento al que pertenecía y lo recordaba con felicidad, incluso aunque fuera un momento triste". Estaba exagerando. No es algo que me pase con todas las canciones. Pero podría aplicarse la explicación a un gran número de ellas.
La primera vez que escuché una canción suya era en inglés. Me aburrió y no investigué mucho más. Era uno de esos grupos de nombre llamativo que se quedan en eso, en un nombre. Pero más adelante, no sé muy bien cómo, llegó "Carta a todas tus catástrofes"...


"Carta a todas tus catástrofes" fue la primera canción que me enganchó. Tenía algo especial, aunque yo no sabía muy bien qué era. Si la música, si la voz de Santi Balmes, si la letra, o si más bien era la mezcla de todas esas cosas lo que la hacía adictiva. Era como leer un poema con los oídos y no podía parar de escucharla. "Vamos a localizar el núcleo del error". Empezaba fuerte. Lo primero que pensé después de haberla escuchado unas cuantas veces fue que como planteamiento, sonaba bastante bien. Intenté aplicar la canción a algo demasiado personal como para contarlo aquí, pero supongo que por eso está entre mis canciones favoritas del grupo. Por eso y porque fue la que me animó a seguir escuchándolo a aquella banda que, en inglés, no me había dicho nada. 



También del disco "Maniobras de escapismo" salió Domingo astromántico. Domingo astromántico fue la canción con la que descubrí a Lyona y me enamoré también de su forma de trabajar, de la estética de sus videoclips y de su manera de utilizar los recursos. Creo que ya dije alguna vez que ésta es mi canción favorita la mayor parte de días del año, pero eso vino más tarde. Supongo que no entendí del todo su mensaje hasta el año pasado. A día de hoy, Domingo astromántico es viajar a aquel domingo, recordar cómo por una vez conseguimos acortar la distancia pero estábamos más lejos que nunca, cómo hablábamos sin decir nada, cómo me sentí débil, vulnerable, sin que tu magia me hiciera efecto... cómo me pasé una semana llorando, buscando respuestas al por qué de aquella sensación. No puedo escuchar Domingo astromántico y no llorar.  Y me quedo con la versión a dúo con Zahara, por si os interesa. 

Tampoco me quiero extender demasiado, así que de "Maniobras de escapismo", os recomiendo escuchar también "Mi personalidad", "Música de ascensores" y "Me llaman Octubre". Bueno, realmente os recomendaría el disco entero, pero total, no me vais a hacer caso. 

Después llegó "Cuentos chinos para niños del Japón", que es probablemente el disco que más he escuchado de Love of lesbian. Y no puedo empezar por otra canción que no sea "Un día en el parque". 



"Un día en el parque" es una de las canciones más conocidas del grupo. "Yo mataré monstruos por ti (solo tienes que avisar)", una de las frases más repetidas entre los "lesbianos". Además, desde finales del  2011 es el título de un cuento infantil escrito por Santi e ilustrado por Lyona del que ya he hablado en alguna ocasión (y que de vez en cuando aún sigo leyendo antes de dormir). Y además de todo eso, es esa canción que hace que cierre los ojos cuando la escucho, y rodar, y rodar, y rodar... Me encanta su mensaje y el concepto. Matar monstruos por una persona y que esa persona los mate por ti es, en mi opinión, una de las cosas más bonitas que te pueden pasar. Creo que aunque el mundo quizás existan muchos individuos dispuestos a matar monstruos por nosotros, cada uno, cuando la escucha y cierra los ojos, ve un nombre en su cabeza. Ya lo sabes, yo veo el tuyo.


"Los colores de una sombra". Casi todas las canciones del grupo hablan de cosas de las que quizás hablan también otros grupos, pero de una forma mucho más realista, no tan dramática, no tan exagerada, no tan ficticia. Creo que lo que les hace especiales es la facilidad que tienen sus letras para que todo el mundo se sienta identificado con ellas. "Cada vez que te recuerdo viene a mi una imagen: éramos tú y yo de safari en el parque". 


Es curioso, pero a mi "Love of lesbian" me hace pensar mucho en pasado. Y aún así, me sigue enganchando. No me pasa como con otras canciones que, cuando se pasa su momento, caducan. De "la niña imantada" destaco el "Así que alégrate, lo has conseguido, los días sin ti serían precipicios. No hay manera humana de escapar. Nadie, nunca nadie, nadie excepto tú puede enviarme hacia el espacio y devolverme hasta su cama".  Supongo que es una de mis LOL-frases preferidas. Y también de mis (LOL)-sensaciones preferidas. En algún tiempo lejano, sentí eso. Muchas veces me da miedo no volver a sentirlo nunca más. 

De "Cuentos chinos para niños del japón", también me quedo con "Historia de una hache que no quería ser muda", "Universos infinitos" (Sobre todo por el videoclip) y "Noches reversibles" (No ves que si hemos perdido hemos ganado historias que contar). 

Y llegó 1999, que probablemente sea el disco más conocido que tienen, aunque yo de eso no entiendo mucho. 1999 fue re-editado a finales de 2011 con un texto que me enamoró y que podéis leer aquí, y supongo que sirve para explicar el disco como concepto (como si un disco necesitase explicación). Por cambiar el orden de factores sin alterar el producto, mencionaré por encima 1999 y Allí donde solíamos gritar. También añado que quizás es el disco que más viví, por la cantidad de conciertos de esa gira que parecía no acabar nunca a los que asistí. Y como canción con historia, empiezo por "Voy a romper las ventanas". 


También estaría esta canción en mi interminable lista de canciones preferidas. Aunque solo sea porque pienso que en parte uno nunca deja de querer romper las ventanas y entrar como el aire. Porque hay puertas que se quedan abiertas. Para siempre. (O quizás soy yo, que soy demasiado cabezota o demasiado romántica, y que acabo de escribir un "para siempre" aunque nunca he creído en ellos...). Y yo sigo queriendo que vengas a romper mis ventanas y hacer del caos un arte... 



"Incendios de nieve" (y calor), es la canción que más puedo aplicar en presente. Tampoco sé muy bien qué explicar de ella, pero quizás sea mi canción favorita del grupo (porque Domingo astromántico es como si estuviera en otra dimensión). Supongo que me gusta sentir esos incendios de nieve y calor en el momento en que "el miedo al fin calló". 


"Cuestiones de familia" no es de las más típicas. Tampoco es de esas que hablan de amor. Y por elegir una parte, elijo  "Y ahora tú preguntas si aún te aprecio y yo intento desviar tu atención diciendo que esa no es la cuestión".  Creo que odio las cuestiones de familia. 

No podía hablar de "1999" y no poner el videoclip, sino mejor, más original de todos los que ha hecho Lyona: Te hiero mucho (Historia del amante guisante)

Y llegamos al final de este post-biblico, de esos que me gustan a mi esporádicamente. Hace cosa de una semana menos un día salió a la venta "La noche eterna. Los días no vividos", doble disco del que ya habían salido unos cuantos adelantos (en mi opinión, algo un poco erróneo, porque cuando me compré el cd en físico ya había escuchado más de la mitad de las canciones).  Hay quien ha criticado que es un disco demasiado largo. Es lo suyo, son dos discos que narran momentos diferentes. Artículos sobre él hay mil, entrevistas a la banda, también. Pese a que le he dado bastantes vueltas y he asistido a un par de conciertos ya, no creo que esté aún capacitada para elegir canciones de este disco. Creo que hay que vivirlas antes. Pero igualmente, y teniendo en cuenta que a veces soy una chica impulsiva, hablaré de las primeras que consiguieron "enamorarme" (aunque como también soy cambiante quizás dentro de unos días diga algo completamente diferente). La primera fue "Oniria e Insomnia".


Si no me equivoco, la he puesto más de una vez. Versión concierto, versión disco y ahora versión videoclip. La primera vez que la escuché fue en directo y pensé "quiero volver a escucharla". Me pasé una semana buscando a ver si alguien había subido algún video a youtube e intentando recordar su sonido. Después, salió la versión disco y pensé que no podía ser más feliz. Soy así de simple. Ahora os la pongo versión videoclip, aunque tengo que reconocer que un poco me ha decepcionado. Quizás el motivo es que lo había idealizado en mi cabeza. Me gustan algunas cosas: el color, las sombras, incluso el detalle de que aparezcan cables. Me gusta el ritmo con el que se mueven los personajes. Pero no me gusta que las imágenes reproduzcan con exactitud lo que la canción va diciendo. No me gusta que cuando "ella hace equilibrismos" aparezca ella haciendo equilibrismos. Creo que le falta algo de historia más allá de la letra. Volviendo a la canción, sobra decir que me gusta, que el "atrévete a acompañarme, vamos a andar por los cables" ha ocupado la cabecera de mi blog desde que empecé a soñar con la canción. Cuenta la historia de "Oniria" (una chica que es sonámbula" e "Insomnia", un chico que no puede dormir y que se llama Insomnia porque quedaba mejor que Insomnio, o eso dijo Santi Balmes en uno de los conciertos. Supongo que me gusta porque habla de encuentros, de atracción, de cosas bonitas. De lo que supone atreverse a algo. De lo que arriesgas, de lo que ganas. Supongo que me gusta tanto por muchas cosas que no sé explicar. 


"Belice" me gusta porque creo que extraigo de ella un significado que no tiene. Pero eso hace que me guste más. Me gusta el concepto de algo (que no alguien) de lo que no puedes escapar porque está dentro de ti. Y de cómo puedes querer evaporarte entre la gente, desaparecer, cambiar de todo, huir... sin conseguirlo. Aunque a mi me gusta pensar que sí soy capaz de cambiar nombre y edad y si me encuentras, decirte, ¿de qué me estás hablando?. 


De "Nadie por las calles" me gusta el optimismo del mensaje y cómo suena en directo. Creo haber leído o escuchado en algún sitio que "Nadie por las calles" se refiere a ese momento del día en que algunas personas se levantan para ir a trabajar cuando otras vuelven de fiesta, ese momento en que no hay nadie por las calles y tan sólo un opencor abierto. Me quedo con lo bonito que es que no haya nadie por las calles y que no necesites a nadie más. Y con la frase "Nunca he sido un libro abierto, pero explico buenos cuentos, si quieres ahora que hay tiempo empiezo a recitar el nuestro..."
Y como dato aleatorio, la primera vez que escuché la canción, en vez de "Y la luna nos dio el premio e hizo un flash para lo nuestro" entendí "e hizo un flashback a lo nuestro". Y yo también hice ese flashback.
Como dato aleatorio dos, me encanta el "Saltaron sin pensar vallas de seguridad". 

(Espero que la luna os de el premio y haga un flash para lo vuestro, sólo por haber llegado hasta aquí...)

30 de mayo de 2012

Había un lago...

Había un lago y muchas flores. Atardecía y sonaba love of lesbian. En el cielo cantaban pájaros rosas. Yo llevaba una camisa azul y tú estabas desnudo. Te miraba a los ojos y veía reflejada la montaña. Me tumbaba en el suelo y tú me acariciabas la espalda. Te decía que eras idiota y escuchabas un "te quiero" entre esas letras. Sonreía y me besabas. Dábamos vueltas en la hierba hasta caer en el agua. Reíamos y me mordías los mofletes. Nadábamos hasta no poder más. Entonces, nos quedábamos quietos y escuchábamos susurrar a los árboles. Apoyaba mi cabeza entre tu pecho y tu vientre y pasaba una estrella fugaz, pero no sabía qué desear. Me quedaba dormida bajo la luz de la luna. Soñaba que no quería despertar porque tú eras mi cama y aquella era la noche más bonita del mundo. 


29 de mayo de 2012

No me digas que sabes cuando no tienes ni idea.

Decías que era de hielo, que no era capaz de sentir. 
Se notaba que nunca me habías quitado la ropa, 
tú sólo sabías ver el envoltorio. 
Mirarme a los ojos sin entrar dentro de mi, 
tocarme sin reconocerme con los dedos. 
No te culpo. Pero tampoco me siento culpable. 
No soy de hielo, y no tienes derecho a juzgarme. 
No me digas que sabes cuando no tienes ni idea. 


(Y la conclusión era que nunca era capaz de dar lo que la otra persona necesitaba)

28 de mayo de 2012

Quería que lo supieras.

Me gusta dormir contigo. 
Y que me hagas cosquillas con mordiscos, 
y me intentes arrancar los pezones con los labios. 
Me gusta oírte respirar y tocar tu pelo. 
Me gusta que tus ojos me den los buenos días.
Quería que lo supieras, nada más... 


(Me gusta que, si se me olvida, me lo recuerdes)

26 de mayo de 2012

No dependas de nadie, pero menos de mi.

Quería hacerte entender que no podías depender de nadie, aún menos de mi. 
Que la vida son muchos cables y si uno se tambalea, caminas por otro. 
Que si las personas que tienes delante te fallan, miras a los lados y sigues adelante. 
Que la soledad se cura con ilusión y esperanza. 
Que siempre existe un motivo para sonreír
Quería hacerte entender muchas cosas y, cuando lo intentaba, terminaba consiguiendo que no entendieras nada. 
Quizás sea mi insensibilidad o tal vez, todo se deba a mi experiencia. 
Quizás no sepa expresarme o quizás es que las palabras nunca son suficiente. 
Quizás en el fondo me da tanto miedo depender de alguien que tampoco quiero que nadie dependa de mi. Todo tiene su explicación. No lo sé. 
Lo único que sé es que querer no es poder. 
A veces las personas no pueden darte lo que quieres. Y entonces tienes que aprender a querer lo que pueden darte. Y descubrir que eres feliz por miles de pequeños detalles. Como cuando tenías cinco años y hacías puzzles con piezas de lego. Cuanto más fuerte y grande era la base, más indestructible era la casa. Somos como casas. Apóyate en bases fuertes y nunca te derrumbarás... 


(Lo cierto es que el tiempo pasa. La gente construye sus propias expectativas. Y no siempre podemos estar a la altura. Lo cierto es que no es nuestra culpa. Nunca decidimos, nunca. Joder. Maldita impotencia. Ojalá pudiésemos. Ojalá fuéramos de plastilina. Ojalá los demás pudieran moldearnos para cubrir sus necesidades. Ojalá, ojalá, ojalá...) 

24 de mayo de 2012

Porque ahora ya no es antes.

Últimamente, todo el mundo reflexiona sobre estas cosas. Los de primero porque acaban primero, los de segundo porque acaban segundo. Creo que, lo que más me gusta de los cambios es que cada día siempre parece igual que el anterior, pero, si de repente te paras a mirar tres años atrás te das cuenta de que, en realidad, todo es muy diferente.
Hace ya casi cuatro años que me mudé por primera vez a Madrid. Podría resumir lo que significaba para mi con esta frase que escribí en aquellos tiempos, con esa sensación que aún recuerdo a la perfección:

"Estoy nerviosa. Nerviosa de verdad. Y es que las cosas que no te asustaban, de repente se acercan, se plantan ante tus ojos y lo que parecía un perro inocente se convierte en un lobo con cara de hambriento. Miedo a lo desconocido y a la vez ganas de conocer"

Recuerdo que no lloré hasta la noche antes de irme. Recuerdo que una despedida y una canción consiguieron sacar a la luz mi yo más débil. Recuerdo que, cuando llegué a mi nueva casa, mis compañeras morían de ganas por conocer a los chicos que vivían en el chalet de en frente, y yo sólo quería sentarme en la terraza y llorar mientras moría con el frío de las noches en la sierra. Recuerdo que coloqué el corcho en una de las paredes y morí de nostalgia por las fotos que colocaba y también por las que no colocaba. Recuerdo que dormí toda la primera semana con mi cerdo de peluche porque me sentía demasiado sola. Lo mucho que me costó decidir qué ponerme el primer día de clase, porque mis amigas decían que llevar shorts e ir maquillada era muy de creída. Y que al final me dio igual. Y recuerdo como esas sensaciones fueron muriendo cada día un poquito más. Al final resultó que tenía una capacidad increíble para adaptarme a los cambios. Resultó que me empezó a doler más no echar de menos que hacerlo. 

Después vino el  "estoy a gusto, pero este no es mi sitio". Vino él "me voy porque esto no me convence y no pienso resignarme, porque no". Vino el probar otra cosa pero me convence aún menos. Vino el "siempre te vas a equivocar". Y el "pues me da igual, no voy a quedarme con las ganas". Adaptarse a los cambios, adaptarse a cambiar. Hola, querido sur de Madrid. 

Mi primer día de tercera universidad. El sentir que no encajaba con la gente que había conocido. El pensar "no me importa, al menos, ya conozco gente en Madrid". El saber que estabas a 20 minutos de coche y que de alguna manera, hacías las cosas mucho más fáciles. Conocer a personas que resultaron ser sólo conocidos y a algunos pocos que se convirtieron en amigos. Cagarla una y mil veces como rasgo inherente a mi persona. Que mi clase descubriera que no era de Madrid cuando en mi mundo en imágenes salía una playa. Pasar el primer cuatrimestre limpio. Celebrarlo con un viaje y un bonito re-encuentro. Sentir algo parecido al amor, pero que no se llamaba amor. Perder el tiempo intentando entenderte y descubriendo que hay cosas que no se pueden entender. Una fiesta de carnaval que me ayudó a dejar de ser la niña pija para el 50% de la clase. Aprendí dos cosas fundamentales en tres años: que no tenía que esforzarme en ser de ninguna manera porque quien tiene que conocerte termina haciéndolo y que es mejor avanzar poco a poco que quedarse parado. 

El segundo año en la universidad y que mi mejor amiga universitaria la abandonase. Sentir que las cosas no iban a ser iguales sin comentarlo todo con ella. Conocer gente nueva fuera de esos ambientes horribles de apuntes y profesores. Conocer mejor a gente de dentro. Gente que terminó tirando por mi en el que sería mi año más horrible académicamente hablando. Gente para la que quisiera explosionar millones de sonidos que pudieran ampliar un gracias. Por hacerme sonreír constantemente. Por verme llorar de repente y no preguntar nada más. Por preguntarlo más por preocupación que por curiosidad. Por hacerme sentir querida. Por acompañarme a firmas y conciertos. Por dejarme apuntes y resúmenes. Por obligarme a no dispensar. Por leerme. Por aguantar mis momentos de bajón. Por querer ayudarme sin a penas conocerme. Por los momentos buenos. Por compartir gustos musicales y algún otro concierto. Porque a ti te voy a echar de menos. Por confiar en mi. Por ponerle ganas. Por momentos especiales. Por tardes de verano para recordar. Por darme calor en días de frío. Por entretenerme en época de exámenes. Por darme consejos sin haberlos pedido. Porque creo que no necesito decir nombres. 

Y si miro cuatro años atrás, me doy cuenta de que muchas cosas han cambiado. De que ahora ya no es antes, pero tampoco es peor. Y de que no cambiaría nada. Ni siquiera los fallos. Sin fallar nunca habría sido capaz de aprender. Siempre he sido más bien empirista. Y creo que, resumiendo, ahora es mejor que antes. 

22 de mayo de 2012

Wooo Woooo hahaha (La Noche Eterna)

Quiero una noche eterna de esas que parecen durar un segundo. Noche de caricias infinitas con música de fondo. Noche de las que terminan con un desayuno de besos y pasión. De mordiscos y sudor. De incertidumbre y arbitrariedad. Noche de "no me importa que día sea mañana, y tampoco que el frío esté entrando por la ventana". Una noche a la que no le siga un despertar obligado. Un orgasmo que dure para siempre, múltiples sentimientos congelados. No pensar. No intuir nada más allá de la sombra de tu cuerpo proyectada en la pared mientras hacemos poesía con nuestras caderas. Sabores extrañamente adictivos y el sonido de los pájaros como único signo de que ya se ha hecho de día, con mi cabeza apoyada en tu pecho, con mis ganas intactas, inagotables. Una noche de esas noches que no necesitan empezar por A y terminar por R para ser especiales. Poco convencional. Una noche de esas de "no necesito imaginar o echar de menos porque tengo ante mi todo lo que quiero en este momento". (Una noche eterna, pero no como esta que me espera, con los apuntes de radio...)




(Sobre el día que me levanté a las 6:20 para volver a acostarme a las 7:20 para empezar a estudiar a las 2 para ir a comprarme los discos de love of lesbian y supersubmarina a las 3, para retomar el estudio a las 9 y dejarlo a eso de las 10. Sobre el día en que decidí que mejor salía el jueves, porque convocatorias de realización hay cuatro, pero 24 de Mayo de 2012 sólo hay uno. Sobre el día que me enamoré muchas veces de melodías. Sobre el día que me formularon una pregunta y añadieron un "Si fueras una persona convencional". Sobre el día que quizás tenía motivos para estar triste o enfadada conmigo misma pero sólo podía pensar wooo wooo hahahaha)

21 de mayo de 2012

Me quiero evaporar entre la gente...

Era consciente de que era experta en auto-castigarse a sí misma. Nadie le daba miedo porque sabía que no existía persona en el mundo que pudiera tratarla con semejante dureza. En cierto modo, tenía sentido. ¿Quién, sino, iba a ser capaz de ver cada uno de sus múltiples defectos?


(Me he comprado unos pantalones de flores. Que sé que os interesa mucho. Y voy a morir de agobio de un momento a otro... y maldito frío, joder)

20 de mayo de 2012

Cierra los ojos con fuerza. Sueña. Recuerda. Imagina. Todo al mismo tiempo. Colorea sus pensamientos con tonos rojizos. Es como si fuera lo que siempre quiso, pero al mismo tiempo no sabe lo que es. Está al lado de alguien que sabe que es él, pero no ve su cara, sólo percibe su cuerpo como una sombra, con eso es suficiente. No existen sabores más allá de sus labios. No tiene miedo, no puede odiarse porque es transparente, casi invisible, pero aún así es consciente de que está. En un lugar desconocido que es dónde siempre quiso ir, y al mismo tiempo, la nada. Percibe un universo único, mágico, y un montón de cosas que no puede describir, objetos que aún no se han inventado, sentimientos que nunca había sentido, caricias que no se pueden expresar con ningún adjetivo ya existente. Y de repente vuelve a abrir los ojos. Y sigue estando ahí. Mareada. Agotada física y emocionalmente. Se le oscurece la vista, pierde el conocimiento. Se apoya en la pared. Recupera el control. Se tumba en la cama, aprieta sus párpados de nuevo y piensa: mañana será otro día.


(Esta semana quiero calor. Del ambiental. Y también del corporal. Y mucha suerte)

17 de mayo de 2012

Póngame...

- ¿Qué quiere, señorita?
- Póngame unas piernas bonitas. Y una melena oscura, muy oscura y con bucles muy grandes. Póngame también una piel bronceada y una frente pequeña. Y unos pechos medianos. Además, quiero unos ojos negros, que no lloren con el sol. Añada a la cesta algunos centímetros. No sé, 8. Y unos mofletes que no parezcan mofletes. Ah, sí. Se me olvidaba. También quiero una nariz, tamaño estándar. Sin pecas.
- Bien, ya está todo. ¿Algo más?
- Pastillas de seguridad. Una dosis de optimismo. Jarabe para la concentración. Algún antídoto contra la desilusión. El don de olvidar (y la sabiduría necesaria para usarlo con coherencia). Fortaleza. Y cápsulas de valentía. Sí, suficiente.
- ¿De verdad cree que podrá llevar todo esto hasta su casa? ¿Tiene dinero para pagarlo? ¿Lo necesita realmente?
- ¿Sabe? Quédeselo todo. Menos las piernas bonitas y las pastillas de seguridad. Y la fortaleza. Y... bueno. Mejor nada. Todo para usted.
- Que tenga un buen día, señorita.
- Usted también, caballero.


16 de mayo de 2012

De miedo, vértigo y desconcentración.

Cuando hace calor no me cuesta demasiado recordar aquella tarde. Recordar cómo me perdí entre tus brazos para que después tus labios arruinasen por completo el plan de ver un par de capítulos de una serie. Recuerdo tus caricias y tu forma de hablar. Tu respiración haciéndome cosquillas en la espalda. Recuerdo que no tardó en invadirme el vértigo. Ese maldito vértigo de siempre. El miedo a necesitarte o a no estar a la altura. Yo y mis eternos miedos. En el fondo tengo miedo a enamorarme porque tengo miedo a no estar preparada o a no ser lo suficientemente buena. Así las cosas son más fáciles.


(Resumen del día. Levantarme. Correr. Ducha. Leer una frase. Escuchar Oniria en calidad buena. Morir de felicidad. Leer una frase. Mirar a la pared. Arrugar la plastilina. Hacer bolitas. hacer un gusano. Tocarme el pelo. Mirarme los pies. Dibujar cosas en los márgenes de mis apuntes. Leer otra frase. Cris concéntrate. Mierda. Dormir. Que ya no esté Oniria. Estar al borde de las lágrimas. Correr. Escuchar Nadie por las calles. Whatssapear. Volver a los apuntes. Pared. Plastilina. Pelo. Rendirme. Hacer un planning. Volver a intentarlo. Estudiar un par de hojas. Salir a dar una vuelta. Volver. Y así no. Así no, Cris)

15 de mayo de 2012

¿Operación bikini?

Primeros de mayo y el sol empezando a bañar Madrid con sus rayos de 8 de la mañana a 9 de la noche. Personas que caminan por las calles encantadas con el nuevo clima o muriendo de calor. Gimnasios que se llenan de sujetos de más de 100 kg de peso que, sudorosos, a duras penas aguantan más de 10 minutos en una elíptica sin fatigarse. ¿El motivo? La operación bikini. En pocos días/semanas/meses habrá que ponerse el traje de baño. Ya va siendo hora de sacar sandalias, pantalones cortos y camisetas de tirantes, incluso para los que guardáis todo eso a lo largo del invierno. 
No entiendo la operación bikini, ni la entenderé nunca. Para empezar, no entiendo el nombre. ¿Por qué bikini? ¿Por qué no bañador? ¿Por qué no "Operación vida sana"? O cualquier otro nombre que no insinúe que es algo dirigido primordialmente a mujeres. Que sí, que ahora está de moda que los hombres también se preocupen por estas cosas y se echen cremita. Pero maldita sociedad reivindicando todo el tiempo que una chica tiene que estar delgada, pero un chico con michelines oye, es que le gusta mucho estar en el sofá (y no pasa nada). Para seguir, ¿Por qué en verano? ¿Por qué esa necesidad de mostrar? ¿Por qué parece que sólo importa lo que los demás van a ver de nosotros mismos? Puedo llegar a entender que haya personas a las que su peso no les importe (a duras penas cuando entramos en territorios de salud, pero sí, vale, dentro de lo "sano" entiendo que haya quien deje lo estético a un lado). Puedo entender que haya quien no se preocupe por esas cosas. Pero si no te importa, que no te importe nunca. Que estás cuestiones y tu forma de vida te las marques tú, y no los otros. En invierno uno también tiene conciencia de su cuerpo. Uno también tiene espejos y se pone la ropa interior por las mañanas. No tiene ningún sentido apuntarse a un gimnasio un par de meses al año. No tiene ningún sentido comer lechuga y merendar tres donuts. No tiene ningún sentido matarse dos meses de una manera para matarse los diez meses restantes de otra. Y Roma no se construyó en una hora. 


(-Y tú, ¿qué quieres?
-Yo una hamburguesa tropical, sin carne y sin pan. 
- ¿Entonces?
- Pues que quiero la piña. ¿A que nunca te la han pedido de una manera tan original?)

13 de mayo de 2012

Manual de instrucciones (Volúmen II)

Continuación de "Manual de instrucciones (Volúmen I)"

No te tomes a pecho todo lo que te diga. Yo no sé quedarme callada. Si me parece que estás insoportable o que llevas una camisa horrible, te lo diré. Seré capaz de sacarte 894577 defectos, pero eso no implica que sea incapaz de ver tus 9879878 virtudes. Que en ocasiones prefiera estar sola no significa que quiera que dejes de formar parte de mi vida. No me cuestiones, no hagas preguntas de pasado ni planes de futuro. Prefiero conjugar tiempos presentes. No me hables de complicaciones: todo es complicado menos las mentiras simplificadoras que a veces el ser humano es capaz de inventar. No trates de ser como yo quiero que seas, conmigo eso no funciona. Y tampoco intentes cambiarme, porque no lo voy a hacer. Y una cosa más. No te enfades por ello, pero hay partes de mi que nunca jamás te voy a mostrar. No intentes entrar en zonas en las que no tienes acceso permitido. Si lo haces pierdes todo, así de simple.


(Nota. Si queréis estudiar en estos meses en que todos los días es final de alguna copa, no os vayáis a vivir cerca de un estadio de fútbol)

12 de mayo de 2012

Porque nadie sabe hacer(me)lo como tú.

Era un juego de idiotas.
Y no sabía por qué, pero había decidido romper la promesa de alejarme lo suficiente de ti como para no sentirme imantada por tu cama.
Lo cierto es que ya no te reconozco. No sé quién eres. Si el chico que me mareó hasta dejarme inconsciente, el de los textos incoherentes y las faltas de ortografía o aquel en cuyos brazos me gusta(ba) perderme.
Lo único que tengo claro es que mi independencia y mis complicaciones perdimos la batalla mucho antes de saber lo que estaba pasando.
Seas quien seas, no puedo negar que eres capaz de dibujar poesía en cada uno de mis orgasmos, que los poros de tu piel se quedan grabados en las yemas de mis dedos cuando no puedo parar de tocarte y que mis labios siguen sabiendo a ti horas después.
Mis labios saben a ti, pero los tuyos deben saber a ella. A estabilidad, a rutina, a cariño. Aunque por algún inexplicable motivo sepa que de vez en cuando sigues echándome de menos. Aunque a mi me siga gustando hacer cosas malas contigo. Nadie sabe hacer(me)lo como tú.



9 de mayo de 2012

Cosas que me gustan...

Me gusta ver amanecer y tener la sensación de que aún está anocheciendo
Me gusta probar cosas nuevas e improvisar 
Me gusta el helado de fresa y el yogur líquido de piña
Me gusta que me callen con besos 
Me gusta ser capaz de hacer(te) sonreír (desde aquí hasta el infinito) 
Me gusta el olor a vainilla y los jerseys suaves 
Me gusta tener un día gris y que alguien lo coloree 
Me gustan las películas que me aprendo de memoria 
Me gusta la gente que se atreve 
Me gusta conocer antes de juzgar (y las personas que lo hacen) 
Me gustan las sorpresas cuando no tienen que ver con flores, bombones o peluches 
Me gusta imaginar que me caso en una playa, vestida de rojo y que realmente no es casarme, es otra cosa 
Me gusta el chocolate muy negro y la fruta muy ácida 
Me gustan las camisetas anchas y los vaqueros estrechos 
Me gusta desayunar zumo de naranja a las cinco de la tarde 
Me gustan los días soleados y que haga mucho calor 
Me gustan las camas pequeñas y los sentimientos grandes 
Me gusta ser imprevisible y sorprender 
Me gusta hacer el amor 
Me gusta el sexo cuando es poético y pasional
Me gustan los pantalones cortos y los calcetines largos 
Me gustan las diademas, los lazos, las flores 
Me gusta correr, nadar y bailar. Me gusta imaginar los videoclips que algún día haré 
Me gustan las historias románticas en blanco y negro (pero nunca lo volveré a reconocer) 
Me gustan las personas interesantes que se esconden en cuerpos bonitos 
Me gusta la independencia, la libertad y el inconformismo 
Me gustan los idealistas que creen en mundos mejores 
Me gusta poder estar con mucha gente y que todos sean personas 
Me gustan los colores vivos y los fantasmas muertos 
Me gusta que me venden los ojos y me besen el cuello 
Me gustan las caricias en la espalda y que me muerdan los pechos 
Me gustan los cuerpos imantados 
Me gustan las lenguas adictivas 
Me gustan las músicas suaves, las velas, la luz de la luna 
Me gusta el verano, viajar y los festivales de música 
Me gusta el agua muy fría y los abrazos cálidos 
Me gustan los corazones muy rojos 
Me gusta el color azul turquesa y el amarillo 
Me gusta la distancia cuando no es distancia 
Me gusta matar monstruos y que los maten por mi
Me gusta que lo bueno pueda a lo malo 
Me gusta hacer fotografías, sobre todo al mar 
Me gusta perderme, descubrir algo y que alguien me encuentre 
Me gusta poder escribir una lista interminable de cosas que me gustan.



(Me gustan los días como hoy)

(Dato aleatorio: Hoy me enteré de que el Atleti y el Athletic eran equipos distintos. También es definitivo que me mudo. Y nada. Eso)

8 de mayo de 2012

No intentes escribir un final y que parezca feliz...

No quiero volver a escuchar un "eres demasiado complicada para todo el mundo"
Nunca más. 
Sólo quiero que huela a verano... 
Probarte y que sepas ácido. 
(Que sepas a vodka limón, que resquemes,
 que me hagas perder el control durante horas... y que seas adictivo)


(Y sí. A veces me da miedo ser el típico problema que todo el mundo deja a la mitad en los exámenes de física o econometría)

7 de mayo de 2012

Y duele.

Siempre está delante. Vigilando cada paso, controlando cada decisión. Alejándome a veces de las cosas que me importan. Destrozándome. No es cuestión de valentía. Es como si hubiera una pared. Y yo saltase una y otra vez. Pero siempre choco. Siempre está en medio. Siempre duele. Siempre es más fuerte que yo. El miedo y la destrucción pueden en la batalla contra las ganas o el amor. ¿Sentiste que no me importabas? Lo hacías. Y mucho. Por eso me odié. Porque quería con todas mis fuerzas hacerte feliz, pero no sabía cómo. Lo peor es que nada cambia demasiado. Es como andar en una cinta. Que por mucho que camines siempre estás en el mismo lugar.


(Sabía que, si pudieras encontrar una fórmula mágica, lo harías. De todas formas, gracias por recordarlo. Gracias por estar. Siempre.)


6 de mayo de 2012

Que vengas y me digas que que quieres estar a mi lado hasta despertar, o quizás un poco más. Que quieres acariciarme la espalda hasta que se haga de día. Besarme el cuello hasta que olvide mi nombre. Quitarme el aliento hasta que sólo sepa pronunciar el tuyo. Que me asegures que estarás a mi lado hasta que nos falte espacio. Hasta que nuestros poros necesiten libertad. Hasta que nos demos cuenta de que el "para siempre" no era realmente un "para siempre". Que no me prometas nada. Ya sabes que no me gustan las promesas. Son esa forma estúpida que tenemos los seres humanos de obligarnos a actuar sin sentir. Y creo que no hay nada que deteste más que eso...


Hoy ha sido un sábado peculiar. Un sábado de "tengo que hacer un maldito trabajo y lo tengo que hacer ya", pero no lo hago porque no me concentro. Un sábado de "el viernes no he dormido" porque mi querido conejo Zubat se ha puesto a darse cabezazos contra las paredes de la jaula por la mañana y los pájaros han empezado a cantar. Un sábado de voy al gimnasio porque no me apetece estudiar. Un sábado de "voy de compras porque me agobia estar en casa". Unas compras que terminaron convirtiéndose en Cris enseñándole al dependiente lo que se probaba, porque era nuevo y así veía cómo sentaba y no sé que más y blablabla. Un sábado de cae el diluvio universal y yo me mojo porque no llevo paraguas porque que más da que diesen lluvias y el día estuviera gris. Un sábado en el que he terminado sintiéndome mal por el enlace que os dejo a continuación. Y ya de paso, digo que me gusta mucho la manera de contar las cosas de Key. Así que mejor, que os cuente ella el por qué de este último drama-night en Zapato a la cabeza. Y no sé por qué os he contado mi sábado. Pero ya deberíais saber que las partes en cursiva son de "lee sólo si te aburres lo suficiente como para no poder aburrirte más". 

4 de mayo de 2012

Se nos gastaron las casualidades buenas.

El azar, el destino, la remota casualidad. Todo eso que sucedió para que nuestras miradas se cruzaran por primera vez. Todo eso que hizo que no fuese la última vez. Como líneas paralelas que se iban acercando poco a poco, despacio, sin prisa, sin querer. Pero siempre paralelas.
No esperaba nada de ti. No pensaba que nunca, jamás, fueses a descubrir 365 cosas que te gustaban de mi. No esperaba que te fueran a enamorar mis miradas, mis sonrisas o que fuera impredecible. No pensaba que me fueran a enamorar tus caricias en mi espalda, esos besitos en la nariz o tu falta de iniciativa. Fue una incoherencia, una sorpresa. Fue lo más bonito que me había pasado jamás. 
Se nos gastaron las casualidades. Una pena. Una pena que al final no consiguiera estar a la altura de aquel regalo mágico. Una pena que al final el "me gusta tu iniciativa, me gusta que sigas creyendo en lo nuestro" dejase de ser algo real. Una pena que se confirmase mi teoría de que los para siempre no existen y de que la magia desaparece. Una pena. Pero la pena más dulce que he sentido jamás.
Malditas combinaciones adictivas. Nunca juntes sorpresa con incoherencia y casualidad. Es mejor no hacerlo. Luego no querrás probar nada más.


(Y me quedo con el "Me gusta saber que pase lo que pase siempre serás el amor de mi vida". Y le añado un "Me gusta que sigas formando parte de mi mundo y saber que siempre formarás parte de mi")



3 de mayo de 2012

1 de Mayo.

Le hubiera gustado apagar las luces y quedar sumergida en una oscuridad absoluta. Le hubiera gustado no ver nada, no sentir nada. Le hubiera gustado haber podido olvidar esa sucesión de momentos en los que no podía sino temblar. Olvidar la culpabilidad que aún tenía guardada en su corazón. Olvidar la decepción, olvidar la soledad, olvidar todo aquello. Le hubiera gustado que la vida fuera como una película. Abrirlo con premiere y suprimir todos esos fragmentos que dolían. Compactarla al placer. Editarla con photoshop hasta que pareciese bonita. Cerrar los ojos, dormir, volver a encender las luces y que alguien hubiese construido una mentira para ella. Pero no fue así. Ojalá la vida fuera tan sencilla como esos trabajos tan difíciles de los que siempre se quejaba... 


(Cuando me quedo mirando como si estuviera ausente es porque estoy viajando, no pienses que voy a perderme....)

2 de mayo de 2012

Magia.

Había muchas cosas en las que ya no creía, pero no había dejado de creer en la magia. Creía en la magia de los cuerpos que no podían sino juntarse, en la fuerza imparable de una sonrisa que no se agotaba nunca. Creía en las personas que formaban parte de su mundo porque, sino, no sería su mundo. Creía en los para siempre de sensaciones que no podían morir aunque desaparecieran. Creía en los reencuentros especiales, en las noches que sólo eran noches porque el cielo se volvía oscuro y había que llamarlas de alguna manera. Creía en la magia de los sueños y de la constancia, en la fuerza, en la voluntad de los deseos. Creía en los comienzos y desarrollos felices, en las páginas que terminaban sin terminar. Creía que, creyendo, ganaba. Creyendo en la magia la magia existía. Y lo mejor de todo es que no era fruto de un auto-convencimiento. Creía en esa magia porque la había sentido muchas veces, incluso en los momentos más dolorosos de su vida. Creía en esa magia porque había bastado una casualidad y unos ojos muy negros para recuperarlo todo, o poseer cosas que nunca había tenido. Porque la encontraba cada vez que volvía a encontrarse con ellas aunque ya no fueran las mismas. Porque la sentía cuando notaba que, sin ser para nada lo que todo el mundo habría esperado, había conseguido no decepcionar siendo exactamente como le gustaba ser. Quizás era una ilusa, quizás la magia era cosa de niños pero al fin y al cabo, cada uno diseña su mundo y en el suyo, había decidido dejarle un hueco...


(Nota para visitantes. Si algún día dejo de bloggear sin previo aviso, probablemente se deba a que alguien me ha matado en el camino nocturno margaritas-geta-casaenelculodelmundo. Probablemente sólo tenga que aguantar tres meses más y ya no tenga que hacer ese camino. Probablemente no os estéis enterando de nada, pero en realidad no es importante) 

Atrévete a acompañarme...

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...Vamos a andar por los cables.


Yo no entiendo de estabilidad y rutina. No entiendo de cosmos ni de obligación. Se me da fatal ser predecible (excepto para cosas banales, como el hecho de que no me gusta la espuma del café). Tampoco sé mucho de sentimientos porque me suele resultar imposible eso de etiquetar y clasificar.
Yo sólo sé de sensaciones, de hablar con los ojos, de moverme por impulsos. Pero me gustaría que aparecieras y sentir un impulso irrefrenable, necesitar construir una incertidumbre para ti. Sorprenderte. Hacerte sentir con los labios. Tocarte hasta que me duelan los dedos. Conjugar tiempos presentes. Inventar un verbo para nosotros que nunca nadie haya sido capaz de inventar antes. Andar por los cables y que merezca la pena...