30 de octubre de 2012

Tengo una amiga que...

Tengo una amiga que sonríe mucho por fuera y muy poco por dentro, o mucho por dentro y muy poco por fuera. Sueña demasiado y no duerme lo suficiente. Esconde su sensibilidad bajo una capa de frialdad y casi nunca llora en público. Muchos dirían que es fuerte o que nunca enfrenta cosas importantes, pero ella afirma ser débil y a veces se odia en secreto. Piensa demasiado y siempre actúa sin pensar. Le pierden las formas  y siempre termina por explotar. Tiene tantos miedos que ya ni siquiera le asustan. Quiere enamorarse, pero no puede. Igual es que en el fondo sí que le asustan. Antes tenía claro que su objetivo en la vida era no decepcionar. Persiguiéndolo se decepcionó a si misma, y ahora sólo busca no volver a caer en ese error. Si le preguntas qué tiene para dar, sólo sabe contestar "ganas". "Con las ganas es suficiente", solía decir ella. "Nunca basta con eso por mucho que quieras que sea así", le digo yo.



29 de octubre de 2012

Sólo confía.

Acércate despacio. Intúyeme, pálpame, reconoce cada centímetro de mi piel. Quítame el aire. Ahógame, asfíxiame. Respiraré de cada uno de tus poros, beberé tu saliva, chuparé tu piel, me alimentaré de tus ganas. Prometo dejarte un hueco en mi cama, en mi cabeza y en mi corazón. Prometo dejarte exhausto, prometo matarte, prometo darte una razón para volver a la vida después. Sé que te puedo enseñar cómo duele el placer y a disfrutar del dolor, que te puedo arrancar de cuajo tus expectativas y entregarte a cambio unas mayores. Sólo merece la pena alcanzar metas inalcanzables. Yo quiero ser esa meta y tú de esos que hacen cosas imposibles.


(Hace las veces de refugio pero en realidad es su cárcel)

25 de octubre de 2012

El que quiere más.

- Estaba pensando.
- ¿En qué?
- En que siempre quise ser la que quiere más. Ya sabes. Para que no doliera el no ser suficiente, para poder sacar la versión de mi misma, perder el control, ganar la pasión, saborear el cuerpo, la mente, sentirlo, sentirlo fuerte...
- ¿Y bien?
- Pues que creo que al final todos sufrimos. Seamos como seamos, hay cosas que duelen. Si quieres menos, te dolerá sentirte inferior o no ser capaz de conseguir serlo todo para esa persona. Al final todo en la vida es así: nos destroza, nos da vida. ¿Por qué?.
- Porque no podríamos morir si no hubiéramos nacido, y si ya estuviéramos vivos, no podríamos nacer. Así se simple.
- ¿Crees en la reencarnación?
- No, no es eso. Lo que quiero decir es que la vida, nuestra vida, todos la vivimos. Todos tenemos momentos buenos y malos, y lo que nos diferencia es el modo de verlo, de afrontarlo. Es como si hubiera muchos mundos. El tuyo, el mío. Nuestras percepciones son diferentes entonces, ¿qué es real? ¿qué es dolor, qué es placer? A simple vista son opuestos pero, ¿No podemos sentirlos al mismo tiempo? ¿Confundirlos, quizás? ¿Sabemos distinguir siempre las sensaciones? Hacer daño es inevitable.  Y a veces el dolor es adictivo. No por el dolor en si, sino porque el dolor lleva placer en los poros. ¿No lo entiendes? Nada es nunca totalmente negro, ni totalmente blanco. A no ser que estés muerto o que tomes drogas, pero eso ya es otra historia. ¿Qué más da, querer más, querer menos? El equilibrio no existe, es imposible, ya lo dijo Iván Ferreiro. Lo que importa es querer de la misma manera. No hay cantidades, ni alturas, no se mide, no es una competición, es un sentimiento. No juegas contra, juegas con. Construyes algo. Y puedes poner ocho ladrillos, suficientes. Suficientes mientras que el edificio se mantenga en pie.
- Parece fácil.
- Lo es. Lo es si así lo sientes.

22 de octubre de 2012

"Descubre lo que quieres y aprende a pedirlo"

- En esta vida lo más importante es que sepas lo que quieres y aprendas a pedirlo.
- Pero, ¿y si no sé lo que quiero? ¿Qué hago en ese caso?
- Pues te quedas quieta, y piensas hasta que lo descubras.
- ¿Quedarme quieta? ¿Cómo se hace eso? ¿Y cómo voy a descubrir algo quedándome quieta?
- Pensando, ya te lo he dicho.
- ¿Y en qué pienso, si no tengo experiencias sobre las que pensar?
- Pues... deja de hacer preguntas, joder. Tienes que saber lo que quieres. Todo el mundo es capaz de descubrirlo.
- ¿Y tú cómo sabes que lo que quieres es lo que quieres?
- Joder, porque lo quiero. Mira que se te da bien sacarme de quicio. Eso se sabe y ya está.
- Claro, como lo de enamorarse. "Se sabe y ya está" como respuesta a todas las preguntas que no sabéis responder. Saber lo que quieres no es lo mismo que saber que quieres querer algo porque obtienes algún beneficio por ello. ¿Se puede saber con seguridad que quieres algo si no lo has tenido aún? ¿Eres capaz de predecir el futuro, tú?
- A ver si aprendes que hay cosas que dependen de las decisiones, del querer querer.
- Creo que prefiero no aprender esa lección.
- Sigue soñando.
- Sigue muriendo a base de obligaciones.


(- Y tú, ¿qué quieres?
- Yo sólo quiero querer.)

20 de octubre de 2012

Respe...¿qué?.

Exigir es más fácil que dar. Es un hecho. Pero es que, cada vez más, yo camino por la calle y veo hipocresía por todas partes. Hipocresía en los árboles, hipocresía en los bancos, hipocresía en los edificios, en las ventanas, en las palabras y en los silencios. Hipocresía (demasiadas veces) cuando me miro al espejo. No paramos de pedir cosas que no somos capaces de dar. Intentamos imponer nuestras opiniones y, aunque sea en secreto, pensamos que todo lo diferente es equivocado. Yo, mi universo, mis reglas, y a quién no le guste que se joda, "yo soy así". Juzgamos. Todo, absolutamente todo. Qué siente el vecino de enfrente, qué piensa mi compañero de clase, a quién vota mi jefe. (Y como sea de derechas, claro, eso explica todo. No podía ser de otra manera, siendo tan cabrón.) 
Toda esta reflexión empezó cuando aleatoriamente empecé a pensar en el día en que Russian Red se cerró la cuenta de twitter. Quería haber escrito sobre aquello en su momento, pero al final se me pasó. Si no sabéis de lo que hablo, aquí más información. Todo comenzó cuando a Lourdes se le ocurrió twittear "La belleza es entenderse bien el cuerpo. Saberse llevar. La falta de belleza es lo contrario"., seguido de un: "La manera de combatir la falta de belleza es la extrema delgadez". A estos twits le siguieron un montón de críticas Algo para nada extraño, siendo esta una opinión de una chica que, si dice que llueve, siempre habrá alguien dispuesto a contestarle alguna barbaridad. Vamos, que no es novedad que le pasara esto. El día que afirmó ser de derechas, casi se plantan en la puerta de su casa con ametralladoras o tijeras para arrancarle las cuerdas vocales. En el primer caso hablamos de una cuestión de entendimiento. A dice B y el mundo entiende C. A se intenta explicar, afirma no haber querido decir C, y el mundo opta por no creérselo y seguir metiendo cizaña: A dijo C, a la hoguera A, por pensar C. El segundo quizás está más directamente relacionado con el respeto. Si es de derechas, es de derechas. Pero lo que no es lógico es que la gente de Izquierdas, que critica los radicalismos de la derecha, sea tan radical como para no aceptar una ideología diferente a la suya. Y el mundo (o el país) va mal porque esto no solo pasa cuando hablamos de asuntos mayores, sino en la vida cotidiana. Si tenemos la cabeza cerrada para cuestiones que se debaten en twitter, cómo no vamos a tenerlas para asuntos de mayores magnitudes. Si nos cuesta entender que nuestro mejor amigo prefiera la lechuga al jamón, cómo vamos a aceptar que alguien pueda estar a favor del aborto si nosotros estamos en contra (y viceversa). Joder. Que no existe una única verdad universal, que no hay blancos ni negros. Que todo es mucho más relativo, más complejo. Que no es necesario simplificar, que simplificar no sirve de nada, que cuando simplificas te dejas cosas por el camino. A todo esto, hoy leí en twitter: "Deberíamos hacer un Día Internacional de la Crisis Mundial. Así solo nos acordaríamos de que estamos en la puta mierda una vez al año". Cada uno que lo entienda como quiera. 


(Por cierto, ¿os acordáis de la pena de muerte? ¿En qué ha acabado lo de José Bretón? Sí, sí. El hombre que mató a sus hijos y todo aquello. Y la subida del IVA, ¿cómo la lleváis?)


19 de octubre de 2012

(A veces, C habla sobre si misma en tercera persona)

A C no le gusta su nombre completo. Piensa que es demasiado cursi, o demasiado largo. Suele molestarse cuando alguien la llama así.
No es fácil conocer a C. Tiene muchas capas y no le gusta sentirse débil. Por eso, a veces intenta fingir una fortaleza que no posee y que la hace, quizás, menos humana.
C odia el frío casi más que cualquier otra cosa en el mundo. Y la ropa de abrigo, sobre todo los pantalones largos.
C se fija en los detalles más tontos de una fotografía. En vez de mirar a la persona, observa los objetos que se ven a su alrededor, cómo está colocada la cámara o qué lleva el fotografiado en las muñecas. No puede evitarlo.
Cuando mantiene una conversación interesante con alguien, mira primero a los labios, después a los ojos, después a los labios y así sucesivamente.
C suele ver muchas películas y series, casi siempre en VO. Le encantan. Y tiene una facilidad increíble para meterse en la historia y empatizar con los personajes. Cuando está sola, llora.
A C no le gusta la Navidad. Es la época que más detesta del año. Hace frío, se siente sola y piensa en tiempos mejores.
C podría pasarse horas paseando por cualquier tienda de libros. Le encanta leer los títulos y las partes de atrás e imaginar cómo será el resto de la historia. Cuando algo consigue convencerla, se lo compra. Muchas veces se decepciona.
Suele esperar mucho de los momentos. También siente constantemente que son los momentos los que esperan mucho de ella, y que jamás estará a la altura de las circunstancias.
C no es ni alta ni baja, ni rubia ni morena, ni guapa ni fea, ni inteligente ni tonta. Sin embargo sus sentimientos son a veces como una montaña rusa.
A C le gustan las metáforas. Kundera dijo una vez que las metáforas son peligrosas, que con ellas no se juegan, que el amor puede surgir de una sola metáfora. A C le gusta esta afirmación.
C prefiere ver lo bueno de las personas. Piensa que, si se fijara sólo en las cosas malas, estaría siempre triste. Quedarse con lo mejor hace que la vida sea un poco más bonita.
Le gusta sentirse independiente. Y valiente. Y capaz. C piensa que puede llegar a ser capaz de todo. Nunca se rinde con nada, aunque tenga motivos para hacerlo.
C estudia comunicación audiovisual. Lo hace porque le gusta la fotografía, y el cine, pero en realidad sueña con hacer videoclips. Le parece fascinante lo mucho que se puede transmitir con música e imágenes en unos pocos minutos.


(C escribe casi todos sus pensamientos. En su blog, en possits, en cuadernos o en su diario. Piensa que si los escribe, quizás algún día pueda ordenarlos y entenderlos. A veces plasma en un papel todo lo que detesta de si misma y lo arruga, después lo rompe en muchos pedacitos. Siente que, quizás así, logre desprenderse de ello. C siempre tiene fe en cosas absurdas, pero eso hace que se sienta viva)

17 de octubre de 2012

S.

Ya que sabemos que no existen los "para siempre", que (casi) cualquier vínculo puede romperse con la misma facilidad que avanzan las agujas de un reloj, quiero que leas esto. Coge mis palabras y guárdalas en algún rincón de esos en los que se guardan las cosas que no se olvidan. En tu cabeza, en tu corazón o en algún sitio perdido en tu habitación (esa habitación en la que hemos compartido tantos momentos).  Quiero que sepas que ahora mismo eres especial. Que me encanta tu sonrisa y que no he conocido en el mundo ningunos ojos más bonitos que los tuyos. Recuerda el modo en que me hacías reír incluso en los peores momentos. Recuerda mis manos masajeando tu espalda. Recuerda todas las historias de amor ridículas que me hiciste escribirte. Si es necesario, inventaré infinitas esta noche para que, si algún día me echas de menos y no estoy o no sabes cómo localizarme, puedas leerlas y sentirme un poco allí, contigo. Yo te echo de menos casi todas las tardes de domingo. Quiero que sepas también eso. Y no tener que decir nada. Y que me abraces. Y que hables lo suficientemente rápido para que no pueda seguirte sin perderme en mi mundo entre sujeto y predicado. Y que te rías de mi (y me hagas reír). Creo que no tengo nada más que decir. Se me acaban las palabras. Sólo siénteme cerca, muy cerca (aunque no esté. Aunque no vaya a estar).




Y ahora, copiando un poco una entrada de M hace tiempo, os contaré alguna cosa sobre S. 

- S tiene unos ojos preciosos, incluso dibujados. Ya sé que ya lo he dicho arriba, pero se merecen una doble mención. 
- S siempre se mete con mi flequillo abierto. Una vez me hizo llorar, y desde entonces lo hace con más frecuencia (sólo cuando nos vemos). 
- Para S la fiesta nunca es suficiente. Tiene un aguante increíble. Yo creo que funciona a pilas. 
- S habla deprisa, muy deprisa. Es fácil perderse en sus conversaciones, pero suele merecer la pena intentarlo. 
- S es una buena amiga. De esas que no necesitas ver ni oír para saber que están. 
- S sonríe mucho. Y muchas veces. Y tiene el don de hacer sonreír a las personas que la rodean. 
- S es reflexiva, a veces. Sabe hablar de cosas tontas, pero también sabe tratar temas serios. 
- S nunca exige saber más de lo que tú quieras contarle. Por eso me hace sentir cómoda. Tampoco suele juzgar, simplemente opina. 
- S me prometió que me visitaría y nunca lo ha hecho. Aún así, la quiero mucho. Se lo ha ganado. 
- A S le encanta enseñar las fotografías del verano cuando llega el invierno. Suele tener más de 500 en su ordenador. 
- Pocas cosas hay en el mundo como los masajes de S en las tardes de domingo. 
- A S le gustan las historias de amor. No sé cuántas veces habrá visto "El diario de Noa". 
- Algún día S conseguirá todas las cosas que se proponga. Y será aún más feliz. Lo sé. 


16 de octubre de 2012

Yo siempre era dos mitades.

Yo siempre era dos mitades que nunca estaban juntas. Por eso quería un segundo y al siguiente, dejaba de querer. Echaba de menos siendo independiente, y dependía de todo el mundo sin necesitar de nadie. Cuando una mitad se sentía valiente la otra se volvía cobarde. Con frecuencia "nada" era demasiado y "mucho" era insuficiente. Y así estaba siempre en ese lugar entre el "sí" y el "no", que tampoco era un "tal vez". Queriendo la imposibilidad de que un día "querer" y "poder" estuvieran juntos en una frase. Imposibilidad que se volvía posible cuando mis dos mitades coincidían en algo (y esto sólo sucedía cuando soñaba y no recordaba del sueño más que una sensación que me llevaba a querer seguir durmiendo hasta que se terminase el mundo...).

11 de octubre de 2012

Ten cuidado con lo que deseas...

Ahí estaba. En aquella esquina. Sintiéndose observada, pero sin que nadie la viera en realidad. Todo el mundo se quedaba siempre con la forma y olvidaba el contenido. Con las personas como con los objetos. El problema era que aquella situación le gustaba cuando le servía para alejar sus miedos. Su piel era la coraza que tanto tiempo había estado buscando. Por fin la había encontrado y sin embargo, de vez en cuando, intentaba con todas sus fuerzas ser valiente y mostrar todo lo demás. Nunca lo conseguía. Ese era el principal problema de las corazas: que a veces eran lo suficientemente fuertes como para hacer surgir la dualidad humana. Había cosas en su interior que ni siquiera ella era capaz de localizar. Y entonces recordó una frase que le habían dicho hace muchísimo tiempo: ten cuidado con lo que deseas, porque puedes conseguirlo.


(Cuentan que, de vez en cuando, le miraba y sentía que la estaba viendo. Entonces se le aceleraba el corazón y le brillaban los ojos. Temblaba.)



5 de octubre de 2012

(Y el frío)

Frío maldito frío. A mi sólo me gusta el frío si no necesito edredón porque tengo tu cuerpo. Hoy en clase nos dijeron que lo más importante en una película, lo que definía la forma de pensar del autor, lo que quería transmitir, era el final. Y yo me puse a darle vueltas a eso, porque a mi los finales siempre me saben a poco, siempre quiero más historia, más de eso, más de ti. También quiero más de ti. Y recordé cuando me dijiste que te gustaba lo valiente que era, y justo en ese preciso instante me sentí cobarde. Cobarde porque, al fin y al cabo, yo sabía, yo tenía claro que por mucho que tuviera la esperanza de que algún día alguien llámase a la puerta y fueras tú, y vinieras con una maleta, y vinieras para quedarte, y colocases tu corazón junto al mío para que volviese a latir, aunque esperaba ese día y pensaba que, de verdad, llegaría, a mi no me importaba el final. No quería esperarte toda la vida, ni que me esperases. Quería tenerte desde ya. Y me quedaba aquí, quieta. Porque no era valiente. Porque en el fondo tenía miedo de arriesgarme y que no te quedases a mi lado, o no saber estar a tu lado, o perderme, o no ser capaz de enamorarme de otra ciudad por mucho que con tu brillo todo sea más bonito. En muchas ocasiones prefiero no leer un libro o no ver una película porque el título o la sinopsis me dice tanto que no necesito más. Prefiero imaginar el resto. Prefiero que en mi cabeza las cosas sean como yo quiero que sean y no como son. Para no decepcionarme, quizás. En el fondo la decepción es una de las cosas que más temo. Imagina que llegase el día en el que fuéramos rutina, ¿qué me quedaría a mi?: nada. Recuerdos. Quizás fuera verdad eso de que el amor verdadero tiene que ser inalcanzable. Y doloroso. Porque también soy yo la que dice que el dolor es importante y necesario porque hace a las cosas reales. El dolor de no tenerte provoca la necesidad de quererte, la ilusión. No es que sea un reto. Es que así siento que no te quiero simplemente por costumbre, que te quiero porque no puedo no quererte y joder, así es más fuerte, así me descoloca más. Así es caos, así es éxtasis, así es... así es esto. Así son muchas letras que en realidad no dicen nada o que lo dicen todo, son muchos ojalás. Así mi corazón está en algún sitio no sé dónde, por aquí, o por allí, qué más da. Apagado, frío, vacío, y no late. No late casi nunca y mis sentimientos se me atragantan en el pecho, por eso a veces no puedo respirar. Pero mi corazón espera, te espera. Espera que llegues tú a darle vida. Y si llegases, si llegases y no lo consiguieses, ¿qué? ya no habría nada más. Sería para siempre tristeza como forma y como contenido. Tristeza de pasar las páginas del calendario sin querer nada. Apagada, gris. Gris, apagada. De esos colores feos de los que es hoy en día tanta gente. Y no escribiría cosas bonitas, y sólo pensaría en cifras y retos absurdos, y no creería en la magia ni en las hadas. Y tendría que seguir viviendo, yo, sólo cuerpo, yo con mis miedos, yo sin ser lo mejor que puedo llegar a ser, yo sin ti, yo sin ese brillo en los ojos. Yo diminuta, yo frágil, yo débil, yo sola. Malditos pensamientos, maldita cabeza. Maldito no saber nunca o saber siempre, maldita realidad que no tiene carteles luminosos para indicar dónde debemos estar, dónde debemos quedarnos, quién debe acompañarnos. Maldito deber que no existe en realidad, malditas ganas, malditas adicciones. Maldito día en el que te conocí y dejé de soñar con una casa gigante con piscina. Joder, no sabes cómo recuerdo ese momento. El momento en el que te miré a los ojos y pensé que todo lo que quería era vivir contigo para siempre en un museo de cera abandonado. Desde ese día nunca volví a pensar en nada más que en eso. Nunca volví a pensar, en realidad. No podía pensar sin pensarte, no podía sentir sin sentirte. Las canciones, las películas, los cuadros, las poesías. Yo no sentiría tanto todas esas cosas si no te hubiera conocido.


(Y sigo teniendo frío) 





2 de octubre de 2012

Cierra los ojos.

Cierra los ojos y no veas nada que te pueda hacer daño. Niégate la verdad para que no duela. Auto-engáñate. Ignóralo todo. Al fin y al cabo, de eso se trata. De eso se trata siempre. De evadir los problemas, de hacer como que no existen. De borrar las palabras para ver si así conseguimos algún día borrar los sentimientos. De construir mentiras para no vivir la destrucción de una verdad a medias. Ojalá yo, sabiendo hacer todo eso que todos hacéis. Ojalá yo pudiendo no palpar nada, no ver nada, no sentir nada. Ojalá yo, siendo así, indiferente, pasiva, muerta. Ojalá yo sin dolor. De ningún tipo. Nunca.


(Se fue la luz y no quisimos dar al botón)